En este lugar los niños y las niñas
encontraron contacto con los peces que viven en dicha quebrada, y para no
frustrar el interés de los niños y niñas en de querer tener un pececito real y
dejarlo en el aula de clase, se reflexionó con ellos respeto a la dificultad de
tener peces fuera de su hábitat y en aquel momento llegamos al acuerdo que lo más
pertinente era ponernos a explorar otras formas de poseerlos como por ejemplo
el mundo virtual.
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